Libro
Foto Juan Palopoli

Pdsta Juan Alberto Palopoli

Soy periodista de profesión y por deformación profesional debo confirmar aquello que publico.
Hace unos años, en el 2004, la entonces Editorial Pan y Trabajo dependiente del Arzobispado de Buenos Aires editó mi primer libro sobre el santo titulado: SAN EXPEDITO historia de la devoción popular y novena.
Había comenzado a trabajar en el libro “empujado” por el aumento de fieles que se acercaban a los Templos en donde los creyentes podían ver y tocar imágenes del santo y dejarle a San Expedito sus preocupaciones. Había en esa gente una clara muestra de la importancia que tiene la fe del pueblo. Fe espontánea y sincera que se expresa a través de los sentidos y de las imágenes, clarea expresión de la religiosidad popular.
Es pueblo humilde, sencillo, que busca a Dios por diferentes caminos, y en no pocos casos, lo busca a través de la intercesión de este santo de las causas imposibles y urgentes.
Pero volvamos al comienzo de este relato. Empecé la redacción del libro de manera escéptica ya que este santo no figuraba en el martirologio católico oficial y no había datos fehacientes de su existencia.
¿Cómo chequear su existencia? Como creyente que soy pedí a Dios Espíritu Santo que me guiara e iluminará mi trabajo y lo cierto es que cuando nos ponemos en las manos del Espíritu éste siempre nos sorprende y es precisamente lo que pasó conmigo durante la redacción del libro. Descubrí que realmente era el Espíritu que me movía a investigar. Es que el Espíritu Santo siempre va marcando nuestro camino, acción y misión cuando con fe nos ponemos bajo su guía. Ya verán cómo fue en este caso.
Les comenté que acostumbrado al rigor periodístico siempre chequeo la información y precisamente al intentar chequear un dato que iba a incluir en el libro ocurrió la sorpresa y la certeza sobre la historia de la existencia del santo.
Una historia basada en la filial relación que Dios tiene con sus hijos a los que les sale al Encuentro por diferentes caminos. Esa comprobación animó mi trabajo y si bien este relato lo hice con más detalles en el libro seguidamente les daré un pantallazo sobre lo ocurrido.
Veamos: Había recibido información sobre la aparición del santo en Nicaragua en la localidad de Jinotega. Haciendo una selección al azar la operadora de la empresa de telefonía me comunicó con la parroquia Nuestra Señora de los Ángeles de Jinotega, Nicaragua -En Jinotega había por esos días seis parroquias católicas-. Atendió mi llamado el cura párroco: Monseñor Douglas Ivan Araica y a él le solicité la confirmación de la noticia que había recibido. Según mi fuente el santo se le había aparecido a una mujer -la señora Cástulo- y el hecho había ocurrido durante la Guerra Sandinista.
Monseñoir Araica confirmó solo en parte la noticia y ahí estuvo la sorpresa. La mujer a la que yo me refería era la señora Cástulo Altamirano de Jarquin, feligresa de su parroquia, a quien él cura le debía no solo el conocimiento de san Expedito, sino también, su devoción.
Al interrogarlo sobre la aparición el cura sensiblemente emocionado me respondió: “No, Expeditillo –como llamamos por aquí a san Expedito- no se le apareció a la señora Cástulo, se me apareció a mí, fue en el año 1975. Era madrugada de domingo. Mientras dormía una luminosidad impresionante invadió el cuarto y me desperté, al abrir los ojos vi a san Expedito parado al costado de mi cama. ¡Sentí paz, gozo, alegría y escuché que el santo me decía “Se santo porque la santidad es la gloria de Dios!  –y agrego Expeditillo- Construí una capilla que lleve mi nombre en la ciudad de Jinotega”.
Y desde esa misma mañana me puse a trabajar en la misión recibida –agregó el religioso-. En solo seis meses reuní los fondos necesarios y pude construir el Templo en honor a san Expedito (¡Un verdadero milagro porque este lugar es muy pobre!). Y también desde ese momento todos los domingos a las 9 hs celebro la Eucaristía en honor a san Expedito Mártir. Y las misas están siempre colmadas de gente que llega a venerar con fe al santo de las causas urgentes –concluyó el párroco su relato-.
Esa fue la pieza que me estaba faltando. Había hablado con un testigo directo de una aparición y más allá de la comprobación, que el relato viniese de parte de un religioso me brindó la garantía suficiente para avanzar en la búsqueda de datos, investigación y el relato histórico.
Logo-removebg-preview
Seleccione los campos que se mostrarán. Otros estarán ocultos. Arrastre y suelte para reorganizar el orden.
  • Imagen
  • SKU
  • Clasificación
  • Precio
  • Stock
  • Disponibilidad
  • Añadir a la cesta
  • Descripción
  • Contenido
  • Peso
  • Dimensiones
  • Información Adicional
  • Atributos
  • Custom attributes
  • Campos Personalizados
Comparar
Lista de Deseos 0